Semana Inditex: lo que no sabías aún de ellos
Se ha escrito mucho sobre Inditex. Cómo no, es la historia de
éxito empresarial española más vibrante de todos los tiempos.
Tanto, que nos mirábamos extrañados unos a otros cuando empezaba
a salir fuera poniento tropecientas tiendas con un éxito sin igual,
pensábamos ¿éstos son vecinos nuestros, de Galicia? ¿seguro que
no son franceses, o italianos?. Una empresa que cuenta una historia
de éxito de cómo un emprendedor, (corrijo) de cómo una familia
entera se vuelca a crear el mayor imperio empresarial español
nacido de la nada. Una historia de self-made-man/woman como nunca
habíamos tenido. Si esta empresa hubiera sido americana, se habrían
hartado de escribir y de hacer películas. Pero es de por aquí,
tiene su origen en tierras gallegas, y nos ha mostrado a todos
que con los recursos y los medios que ofrece este país se pueden
crear cosas así de impresionantes.
Si no lo veo no lo creo.
Y lo veo cada día que salgo a la calle: es impresionante.
He escrito un post que es bastante largo (más que el de boo.com,
que ya lo era) donde hablo de las ideas básicas detrás del éxito
de Inditex. Me centro en las estrategias entre 1985 y 1991, el
periodo de tiempo entre la entrada de José
María Castellano y la compra de Massimo Dutti + la fundación
de Pull & Bear.
Creo que es el periodo más interesante, donde se puede ver el
auténtico valor que tuvo la dirección estratégica de la empresa.
Porque su estrategia es y era revolucionaria a nivel mundial,
pero si vemos el panorama empresarial de la España de los 80,
podemos ver que el mérito es doble o triple: éramos un país muy
anticuado, con mucho paro, con unas estrategias de dirección muy
obsoletas.
Inditex, Industrias de Diseño Textil S.A fue mucho más allá. Parecían
de otro planeta. Los conceptos de estrategia aplicados eran y
aún hoy son, tan nuevos, tan diferentes, y tan revolucionarios
que parecía imposible que una modesta empresa española iba a ser
capaz de enseñar al mundo lo que se podía hacer con esas nuevas
teorías de algunos académicos del MIT y de algunos consultores
de marketing. Nadie lo había intentado antes en la forma y en
la profundidad como Inditex lo hizo. Y lo hizo además al 100%,
lanzándose con todas sus fuerzas, como Hernán Cortés: quemando
las naves, sin pensar en lo que se dejaba atrás, lanzándose a
la conquista de un nuevo mundo del que apenas se sabía nada, del
que no existía apenas experiencia.
Lo hicieron posible un señor con experiencia de alto ejecutivo,
que enseñaba en la Uinversidad de Galicia. Desconozco si realizó
masters y similares en EEUU, pero es probable que sí. Un señor
experto en finanzas. Es José María Castellano, un extraño perfil:
Académico y CEO, capaz de estar en relación con el nuevo mundo
de la gestión de empresas a través de la universidad, y con la
capacidad para ser mucho más que un director financiero: un extraordinario
CEO, resolutivo, con habilidad y con talento. No es nada fácil
lo segundo. Lo primero tampoco. La unión de ambas capacidades
dieron un perfil a Inditex que lo llevaron a donde está hoy.
El segundo señor que lo hizo posible es Amancio Ortega. Tenía
una gran empresa, y necesitaba un director financiero, buscó al
mejor de su tierra. Hasta aquí la historia de muchas empresas
en provincias. La diferencia es que cuando aparecian ideas revolucionarias,
Amancio Ortega las apoyó. Creyó en ellas. Y se llevaron a la práctica
en un afán de crecer y de crear algo grande, nunca visto en el
mundo y ni mucho menos en España. Nadie lo había intentado nadie.
Sólo él se atrevió. Un enorme mérito. Deberían hartarse de nombrarle
doctor honoris causa en casi cualquier univerisdad española que
se precie. Es un ejemplo de directivo del que tenemos mucho que
aprender. Empezando por su defensa de su intimidad, en un mundo
tan dado a la vanidad. Y una intimidad defendida cuando era pequeño,
cuando luego era un poco más grande y así hasta ahora.
Por último Rosalía Mera. Se escribe poco del papel de esta mujer,
casada y divorciada de Amancio Ortega. En nuestra sociedad de
hoy los éxitos son de equipos. El éxito es complejo, y las individualidades
son necesarias, pero combinadas con otras. Los logros científicos
ya no son de tal o cual persona, sino de equipos de investigación.
Y así sucede también en la empresa. Zara no sería Zara sin una
mujer como Rosalía Mera, capaz de llevar adelante el proyecto
trabajando codo con codo, y compartiendo los fracasos (que los
hubo), los problemas financieros (que los hubo), las jornadas
maratonianas de trabajo, las equivocaciones, los riesgos, los
peligros y las inseguridades. En nuestra sociedad los artículos
se esciben centrándose en una persona, porque es más fácil de
entender así para los lectores, influenciados por la mitología
del héroe, del cine y las novelas. Pero no es así. Zara, sin Rosalía,
no sería Zara. No hay más que ver el carácter y la enorme personalidad
que deja entrever esta señora en cada artículo de prensa, en cada
reportaje o entrevista. Si Amancio Ortega fue valiente, su mujer
no lo fue menos. Probablemente lo fue más.
Sirva este texto como introducción de lo que iré publicando durante
7 entregas. Luego dejaré un link con el artículo completo, para
quien lo quiera ver.
Mi hipótesis es que JM Castellano aportó las ideas, A. Ortega
la visión y la confianza, compartida con R. Mera. Si fue así o
no, es algo que sólo ellos saben. Yo creo que sí, y las fechas
y los hechos coinciden.



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