No todo es marketing II
Pubicaa el País, este domingo:
Esa es una de las claves de su eficacia. De anticiparse a
ciertas situaciones de riesgo. Un agente da ejemplos de su trabajo:
"Que el presidente del Gobierno sepa una semana antes de firmar
un tratado de pesca con otro país qué le va a ofrecer ese país.
O que conozca la posible evolución política en algún país de Latinoamérica
donde España tiene importantes intereses. El CNI debe proporcionar
en tiempo real conclusiones rigurosas, contrastadas y, lo que
es más importante, desideologizadas. Mostrar la realidad tal como
es, no como le gustaría al Gobierno que fuera".
Monopolios, oligopolios, intereses nacionales e intereses de nuestra
sociedad, de nosotros, ciudadanos y consumidores. ¿dònde está
el equilibrio? ¿quién sopesa lo que es bueno para el país, o para
el grupo que ostenta el poder político, o economico, o ambos?.
En el artículo, se comenta por encima que una de las funciones
del CESID (ahora CNI) es defender los 'intereses nacionales' en
algunos países. Esos intereses, con frecuencia, es trabajar, en
la ralidad, para BBVAs, SCHs, Iberdrolas, etc. Es lógico, y todos
los países lo hacen (hace unos años, hubo un escándalo en torno
a Echelon y su ayuda para espiar a Airbus a favor de Boeing).
Es difícil exigir competitividad a bancos y grandes empresas,
a las que luego se protege con recursos del estado, y a las que
luego se piden favores, o como sucede en muchos casos, se intentan
controlar directamente.
Tal vez sea la oscura forma que tienen los partidos para financiarse,
que convierte a los partidos en estructuras tendentes a corrupciones
y corruptelas, solapando las personales con las que se hacen para
'recoger fondos' para el partido. El precio del suelo y el desorbitado
precio de la vivienda, la falta de competitividad de muchas empresas
españolas, la falta de servicios de calidad en muchos sectores
estratégicos o el sobreprecio que se paga. Son consecuencias que
dificilmente justifican los beneficios (que existen) de mantener
esta politicade protección a grandes grupos industriales y bancarios.
A fin de cuentas, aún somos unos adolescentes en esto de la democracia.
Pero estaría bien tender hacia corregir estas ineficiencias. Perpetuarlas
sólo consigue que aumenten en el tiempo.



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